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Aprendizaje Invisible: La lectura de un libro transatlántico (@citafgsr)

Cobo, C. y Moravec,J.(2011) Aprendizaje invisible.Hacia una nueva ecología de la educación. Col·lecció 
Transmedia XXI. Laboratori de Mitjans Interactius / Publicacions iEdicions de la Universitat de Barcelona. 
Barcelona Disponible online.
Hay quien dice que viajar es un placer. Este supuesto placer aumenta si no eres tú quien conduce el vehículo que te transporta. Este fue mi caso durante el viaje que realicé a Perú en fechas todavía muy cercanas.  Si en los vuelos nacionales me basta con el primer periódico que caiga en mis manos, un vuelo internacional es otra cosa. Prepararse para estar enjaulado durante doce horas seguidas sin más alimento que el que te proporcione una bella o un bello domador, sin posibilidad de movimientos y muy poca conversación son motivos más que suficientes para llevarme a elegir un par de lecturas alternativas. Finalmente solo necesité una.
Aprendizaje invisible, el segundo libro de Cristóbal Cobo (y John W. Moravec), al primero  tuve el placer de conocerle de cerca, en fechas posteriores, fue más que suficiente para alegrarme dicha travesía. Dice la reseña del libro, espero sinceramente que mi percepción la mejore, que la reflexión del autor representa una nueva forma de entender la ecología del aprendizaje. Sin duda alguna, lo es, pero además hay que añadir que la explicación, descripción y definición de los diferentes términos con los que Cristóbal Cobo entiende el aprendizaje está realizada de forma muy precisa, acertada y descriptiva.
La nueva era, ya era hora, nos está descubriendo a un buen número de investigadores que definen perfectamente el objeto de su trabajo, lo que facilita tremendamente la labor de los interesados lectores, lo que hay que aplaudir. Huyendo de los tradicionales e intraducibles teóricos de finales del diecinueve y, desgraciadamente, todo el siglo veinte, Cristóbal Cobo utiliza para hablar con nosotros un lenguaje sencillo y preciso; percepciones, deducciones, conclusiones, símiles, anécdotas y metáforas, están cada una de ellas en su sitio. Cosa que es de agradecer. Esta es la razón por la que uno puede decir que ha leído un libro transatlántico.
Cuando selecciono un libro para leer, siempre me hago la misma pregunta; ¿Para qué me puede servir la lectura de este libro? La respuesta que me doy nunca es sencilla, pues, pese a lo que pudiera parecer, la hago igualmente para una novela, un ensayo, teatro o cuento corto. Y la respuesta depende casi siempre de mi estado de ánimo. Tal y como están los tiempos, creo que no cabe redundar en ello. Si en el párrafo anterior quise decirles que el libro está más que correctamente escrito, más allá de alguna que otra errata, ahora pretendo poner en evidencia que, además, tiene y mantiene un elevado nivel de contenido. Lo que no es habitual. No es por comparar, pero las ideas plasmadas en el mismo son bastante menos Superficiales que las de Nicholas Carr.
En breve espacio, en poco tiempo, voy a realizar una síntesis, como todas o casi todas ellas, dramática de lo que he aprendido y para qué me ha servido este libro:
Punto número uno. Para integrar en el proceso educativo las nuevas herramientas, siempre entendiéndolas como un medio; es necesario que nos olvidemos de muchas de nuestras prácticas habituales. Cada agente educativo necesita variar su perfil.
Punto número dos. Enseñar/aprender las competencias digitales relacionadas con la educación no se hace mostrando un hardware o un softare, sino realizando tareas en las que ambos realmente desaparecen. Algo así sucede con las redes sociales. Las personas aprendemos a relacionarnos digitalmente sin tener que leer un manual de buenas prácticas. Evidentemente, existen energúmenos que nunca aprenden.
Punto número tres. El lugar en el que solemos realizar estas prácticas no es, casi nunca, la escuela, el colegio, la universidad, la escuela de negocios… Al contrario, es en los ámbitos no formales e informales de aprendizaje. Si no habías oído hablar de ellos, existen, y a la hora de aprender determinadas competencias son mucho más significativos que el ámbito escolar.
Punto número cuatro. En los espacios no formales se habla y discute muy poco sobre tecnologías, al contrario, casi nadie se fija en ellas. El debate queda suscrito a los lugares de lo formal, aunque creo que por muy poco tiempo. Actualmente, estamos oyendo hablar de pedagogía en plenitud. Y creo que es el buen camino.
Punto número cinco. ¿Cuál es el problema? Naturalmente todo se reduce a tener cadera, como los buenos futbolistas. El primer pase puede consistir en aceptar la consideración de que muchas de las competencias útiles para una educación 3.0 vienen de la calle, ya las poseemos antes de llegar al mundo de lo formal. La combinación definitiva, el rondó del Barça, pasa por integrar lo formal, lo no formal y lo informal.
En definitiva, la ecología del aprendizaje se amplía no sólo con las TIC, que son superfluas, sino con la integración obligatoria de otros espacios. Acaso podría entenderse de otra forma el Life Long Learning.
Finalizo dando las gracias al Laboratori de Mitjans Interactius / Publicacions i Edicions de la Universitat de Barcelona por su fantástica e imaginativa propuesta tanto de los títulos como del acceso a los mismos.

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